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viernes, 2 de noviembre de 2012

Porqué cacelorean los que cacerolean

Desconocer que hubo una protesta el jueves 31/05 conducirá a que no se pueda evitar que haya nuevas protestas en el futuro. La reacción del oficialismo ha sido subestimar lo ocurrido, o bien negarlo, e intentar confundir acerca de los motivos del reclamo. El autor intenta algunas precisiones sobre el tema:



 


por JORGE HÉCTOR SANTOS 01/06/2012
 
Twitter: @santosjorgeh
Web: santosjorgeh.blogspot.com.ar
Youtube: JorgeHectorSantos

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). El Ejecutivo Nacional llegó obtener una apreciable masa de votos en el mes de octubrede 2011, ocultando/maquillando a la inmensa mayoría de sus electores, realidades económicas que, si bien existían, su abordaje/arribo fue postergado porque el Frente para la Victoria privilegió el mantenerse en el poder sin reparar en costo algunos.

La imagen congelada de aquel momento, tal como si fuese una fotografía, registra un 54,11% de adhesión electoral, que muy probablemente resulte bastante menor a tan solo transcurridos 6 meses de comenzar el 2do. mandato presidencial consecutivo de Cristina Fernández de Kirchner, 3er. mandato consecutivo del Frente para la Victoria.

Muchas son las situaciones que cambiaron en ese período, y algunas han disgustado sobremanera a buena parte de quienes no votaron por Cristina, también a muchos de quienes le dieron su sufragio.

Un eje del nuevo mandato de la Presidente consiste en que ella aumentó la concentración de poder exclusivo en su propia persona. Por Cristina deben pasar todas las decisiones, aún las más triviales. Las otras instituciones del Estado republicano, tanto el Judicial como el Legislativo, corren la amenaza de devenir en figuras decorativas de una democracia representativa desvirtuada, víctima de un autoritarismo altamente destructivo y peligroso.

En ese contexto, los reclamos cotidianos de la gente de la calle no encuentran reconocimiento (el caso más notable es el crónico menosprecio de la Presidente por la tasa de inflación tan visible desde que ella se encuentra al frente del Ejecutivo), y, entonces, no obtienen alguna atención.

Otro ejemplo es el de la tolerancia gubernamental hacia la inseguridad, que cobra vidas, y que tiene su núcleo en la actitud laxa, que es parte de la cultura kirchnerista, que cuestiona los límites ciudadanos, vulnera el respeto por los derechos del otro, y cuestiona en forma permanente cualquier autoridad que no sea la de la propia Presidente.

También puede mencionarse el frívolo abordaje de la corrupción, que no solo hiere y/o mata sino que goza de impunidad.

Y la despenalización de cualquier restricción, comenzando por la del consumo de narcóticos, cuya distribución y comercialización pareciera obtener diversas formas de protagonismo político.

Cristina ejecuta una curiosa forma de gestión discrecional en la que está prohibido decirle No a la Presidente, y eso va para magistrados, legisladores, gobernadores, intendentes municipales, ministros, dirigentes sindicales y empresariales, periodistas y empresarios de medios de comunicación.

Si bien ella afirma que no pretende quedarse para siempre en el poder, aquellos que se atreven a ambicionar acceder alguna vez al llamado 'sillón de Rivadavia', sufren todo tipo de descalificaciones y atropellos al mejor estilo de aquel Juan Perón, que en 1952 amenazó "Al enemigo, ni justicia". Muchos encuentran una peligrosa contradicción entre cierto discurso de ceder la posta y el sospechoso capricho de permanecer.

Cristina cree que, con su discurso, ella puede modificar la opinión de todos. Por eso abusa de la cadena nacional, sin reparar en el riesgo institucional que provocaría generar cierto hartazgo. Sin embargo, el ejemplo permite explicar el estilo de la Administración.

El vocabulario presidencial ("Ahora sí vamos por todo"), fanatiza a los aplaudidores de Cristina, aunque espantan a una buena parte de la audiencia de la TV, y generan comentarios muy adversos en las redes sociales.

A la Presidente no le interesa esa reacción, y por eso insiste con su conducta. De lo contrario, una alternativa es la compra de voluntades, acción tan presente en medios de comunicación y periodistas, permitiéndole a la Presidente desarrollar el multimedios ('ad-hoc') más grande del país.

En muchos, Cristina provoca temor y en otros enojo: ambos sentimientos convergen en ciertas ocasiones y producen, por ejemplo, un cacerolazo.

Malhumor económico

 
Néstor y Cristina Kirchner han contado con 3 elementos fundamentales para llegar donde se propusieron:

> Una crisis, la de 2002, que permitió, por su envergadura, que cualquier comparación que se haga entre el presente y el pasado resulte favorable al presente. 

> Un 'viento de cola', en cuanto al precio internacional y el volumen de demanda de la soja, tal como nunca antes favoreció a la Argentina. 

> Un gran desconocimiento sobre cómo ellos habían sometido a la lejana Santa Cruz, apelando a reglas de juego reñidas con la ética y las prácticas democráticas. 

El matrimonio consiguió un aliado ocasional pero muy importante: la incapacidad de la sociedad argentina para generar liderazgos alternativos. 

A todo este contexto enunciativo pero no taxativo, la oposición ha ayudado con su mezquindad y atomización, facilitándole a los Kirchner hacer y deshacer a destajo. 

En verdad, el único obstáculo real que enfrentan los Kirchner es el ciclo económico, que condiciona el humor de la sociedad y su nivel de tolerancia. 

En 2012, la economía comenzó a desacelerarse, e inclusive hay actividades que ingresan a un estancamiento, vaticiándose una próxima recesión generalizada que nada tiene que ver con los problemas de la Eurozona o de USA. Es una situación compleja, provocada por dificultades del cabotaje, en especial la mala praxis de los funcionarios de Cristina. 

Hay una suma de ignorancia y resistencia al conocimiento, impericia en la que destaca Guillermo Moreno como ícono de la Administración. Pero que cuenta con delfines como Axel Kicillof. 

El Estado de Cristina es tan gigante como ineficiente, y tan voraz como oneroso. Hoy día las reservas internacionales del Banco Central resultan que son más papeles que dólares. Y los recursos del ANSeS lucen diezmados por aplicaciones a fines muy alejados del sustento de los jubilados y pensionados. 

Que el Ejecutivo Nacional haya modificado la Carta Orgánica del Banco Central para así emitir moneda sin respaldo, le quita el sueño a cualquiera que comprenda de qué se trata. Y que el papel moneda de mayor valor sea impreso en una empresa que pareciera de la intimidad del Vicepresidente, y accionistas desconocidos, es todo un mensaje sobre los tiempos que se viven, cuyo denominador común es una cierta incertidumbre que se ha instalado en la sociedad argentina, que previamente fugó US$ 70.000 millones sin que los Kirchner pudieran/quisieran impedirlo.
 
No hay mercado de capitales. Faltan las inversiones necesarias. Merma el consumo. Con menos dinero en el bolsillo, la protesta es una reacción previsible. Solamente falta el chispazo.
 

La convocatoria
 

Corriendo el riesgo de resultar redudante: para financiar el abultadísimo gasto público que le permitió gobernar hasta ahora, el Frente para la Victoria echó mano y dilapidó cuanta caja encontró por delante: AFJP, Pami, ANSeS... También se apropió de dinero de las provincias y de los municipios. 

A su vez, alentó una inflación que se devora el valor del dinero argentino y provoca el interés en el dólar estadounidense, que el Estado hoy tiene en cuentagotas. 

El Ejecutivo se desespera y acomete con decisiones caprichosas y que provocan más nerviosismo. 

Las corridas bancarias/cambiarias siempre son el resultado de desconfianza. La mentira (por ejemplo, la del INdEC) incentiva la incredulidad. 

En ese contexto, no puede sorprender que entre usuarios de redes sociales y de telefonía celular (mensajes de texto) hayan logrado concretar una protesta importante acerca de cuyo valor cuantitativo se puede discutir muchísimo pero que tiene un valor cualitativo impactante, en especial para quienes todavía presumen del 54,11%. 

La convocatoria original llegó precedida de una consigna muy amplia: 

“Por una Argentina como la que todos queremos, digamos BASTA”.

La lista, sobre todo para aquellos que piensan que solo consideraba la limitación a la compra de dólares, era muy importante:
 

Basta de falta de medicamentos.

Basta de trabas a las importaciones y exportaciones.

Basta de cepo al dólar.

Basta de Ciccones.

Basta de violencia verbal.

Basta de expropiaciones.

Basta de patoterismos.

Basta de impunidad.

Basta de autoritarismo.

Basta de no diálogo.

Basta de inseguridad.

Basta de corrupción.
 

Y proponía:

Un cacerolazo y/o bocinazo para jueves 31 de mayo 20.30 horas." 

Ese texto echó a rodar y ya no paró.

Mucha más gente de la que esperaban los propios convocantes, a causa de lo limitado de su alcance, adhirió a la propuesta, inclusive en algunas plazas del interior del país. 

Cristina Fernández no debería enojarse. Es más: ella debería agradecer que esto ocurra en 2012 en vez de 2013. Todavía se encuentra a tiempo de enmendar, solamente le falta decisión política para hacerlo.
 

Ella debería tomar nota de la tendencia declinante de su propia imagen pública, y el incremento de las formas de protesta. Ninguno de los 'caceroleros' desea el fracaso de la Presidente porque todos viven aquí y si le va mal a la Argentina, lo padecerán también. Pero no pueden evitar advertirle que ella ha elegido un rumbo equivocado. 

El problema de la Presidenta es el menosprecio y la subestimación por la autocrítica. Así como en los días del Proceso de Reorganización Nacional personajes como José Alfredo Martínez de Hoz consideraban a la autocrítica una cuestión exclusiva del marxismo, en el siglo 21 Cristina se la atribuye a la debilidad o al derrotismo. 

Sería bueno que ella entendiera y cambiara, para corregir equívocos de forma y de fondo. Y para bajar el enfrentamiento entre argentinos. Para intentar que lo comprenda es que se 'cacerolea'.

 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cristina Tomo II: “Estamos en el horno”


El 2do. mandato de Cristina transparenta, por adelantado, las ausencias y errores de gestión del 1ero., sincerando una situación económica ciertamente preocupante. Lo único que permanece igual en el tomo II respecto del I, que llega a su fin, son las mentiras en aspectos esenciales sobre las cuales el gobierno luce una habilidad sin igual y casi intacta a lo largo de 9 años, en síntesis la saga de Cristina K bien podría llamarse “Estamos en el horno”.



26/11/2011

por JORGE HÉCTOR SANTOS

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Mucho se escucha por estos tiempos que la llamada fiesta que ha vivido Argentina, con el famoso viento de cola soplando a pleno, ha llegado a su fin.
 

Enormes y desmesurados servicios esenciales quedaron relegados en actualizaciones de precios, vía subsidios, y este torrente de gastos que no llegaba al bolsillo de los usuarios se metió, durante casi 9 años, debajo de la amplia alfombra de la cual algún día iban a salir y llegó el momento. Se acabaron los fondos que habitaban diferentes cajas. 

Muchas mentiras ocultaron preocupantes problemas, como la inflación, el déficit fiscal y el abultado gasto público, el atraso cambiario, el déficit comercial, entre otros. 

Hace contados días los medios de comunicación mostraban su asombro porque, por 1era. vez, un Kirchner, Cristina Fernández, mencionó la palabra prohibida por los inquilinos de la Casa Rosada tras 9 años de contrato de alquiler: “inflación”. Resultó insólitamente casi una temeraria actitud gubernamental para rozar, sin reconocer, un grave flagelo que trepó a niveles de 25%, en 2011, y puede llegar el año próximo a 30%, sin que el gobierno atienda la cuestión, sobre la cual operó para engañar alevosamente.

De todos modos, Cristina mencionó la palabra y agregó que no le importaba, que no era su prioridad. Esto supone que Ella ya está dolarizada.
 

Cristina está llegando al final del Tomo I, “La gran mentira”, compuesto por 4 años de mandato, donde después de una caída abrupta en la consideración popular, su condición de viuda -machacada a mansalva en sus discursos, lágrimas y vestimenta- la hizo llegar -con una buena mano dada por la oposición- a escalar el 54% de adhesión popular. 

Como si el Tomo I hubiese sido escrito para llegar a poner en venta uno nuevo que le permitiera extender su gobierno 4 años más, todo el blindaje que supuestamente tenía la argentina del crecimiento espectacular, de reservas inimaginables, del consumo motor del crecimiento y de múltiples realizaciones -muchas de ellas inexistentes- en un país de buena gente, se cayó como castillo de naipes incluso antes que salga a la calle la saga, el Tomo II, “Estamos en el horno”.  

Nadie quiere anoticiarse, hasta que la realidad lo haga, que se vivió una ficción que se termina a pesar de haber atravesado años de una bonanza producto de condiciones internacionales únicas que si se hubiesen gobernado con propiedad, no sería necesario tener que afrontar una nueva fuerte tormenta con descargas eléctricas de tarifazos y ajustes como los que se precipitan inexorablemente y sin recursos viables para aminorarla.

Las realidades alteradas por la incomparable acción publicitaria del gobierno estuvo cargada de fuertes alteraciones del verdadero estado de la economía y la verdad no aguantó en salir a la luz ni siquiera hasta el día de la asunción del 2do. mandato.  

Cristina sigue esgrimiendo argumentos amortizados aceleradamente, en medio de un control de cambios y de un ajuste de inmensas proporciones, como por ejemplo cuando sostuvo ante los industriales argentinos: "Creemos en el crecimiento, el trabajo y la inclusión”. 

¿De qué crecimiento habla la Presidente? ¿Del que gozaron todos los países de la región merced a condiciones exteriores propicias? 

¿De qué trabajo habla la presidente? ¿Del altísimo nivel de empleo en negro y de las generaciones de argentinos que gracias a los subsidios sin contraprestación, nunca querrán trabajar y siempre reclamarán pago a la holgazanería?  

¿De qué inclusión habla Cristina? ¿De la que desmiente el informe de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, Cáritas, basado en estudios realizados por el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina en el Conurbano de Buenos Aires, que reúne al 32% de la población del país, considera que sólo un ingreso mensual de $2.150 puede evitar que una familia caiga en la miseria, mientras las mentiras del Indec, manejadas por Guillermo Moreno, avaladas por la viuda de Kirchner, esconde al 50% de los pobres del casi 35% real? 

Como si ese dato resultase poco en el GBA, el 10,8% (1.300.000 personas) vive en villas de emergencia. Casi la mitad de sus habitantes (6.000.000) no tiene cloacas. Estos son datos de 2011, transcurridos 9 años del período de mayor crecimiento de la economía argentina y casi igual tiempo que tiene la implantación del hecho polvo ‘modelo de acumulación con matriz diversificada e inclusión social’. 

El guitarrero vicepresidente electo, recurrió a culpar a los medios para esgrimir una nueva falsedad acuñando una frase que quedará para la historia de las tantas que le han tomado el pelo al pueblo, al señalar: "No habrá aumento de tarifas, sino redireccionamiento de subsidios" .

El Cristinazo era un Tarifazo
 

Los hechos por su nombre. Los argentinos deberán soportar, unos antes, luego todos:

Un aumento de tarifas de hasta el 300% por la quita de subsidios con los cuales el gobierno conquistó poder, ganó elecciones y postergó el final de fiesta. 

El ajuste fiscal se traducirá en aumentos del gas, de la luz, del agua y casi seguro del precio del boleto del transporte de pasajeros. 

Un ajuste de precio de la luz y el gas junto a la rebaja de subsidios; aunque para la mayoría de los usuarios este incremento adicional quedará transitoriamente postergado por la aplicación de más subsidios, que algún día, como sucede ahora, desaparecerán. 

Todos estos egresos adicionales del bolsillo del 70% de los habitantes de Capital y GBA le agregarán 4,5 puntos a la inflación, con lo cual de no mediar algo que lo imposibilite el 25% de 2011 se convertirá en 30% en el año que se avecina.  

Si la eliminación de los subsidios a la luz, al agua y al gas se le adicionase la quita de subsidios al transporte, considerando el 70% de las familias, la incidencia directa al índice de precios al consumidor rondaría los 11,5 a los 13 puntos porcentuales. 

A los aumentos hasta aquí dispuestos, habrá que sumarles la anulación de los subsidios sobre los costos de las empresas que tratarán de trasladar esos mayores incrementos a los precios a los consumidores, tanto en bienes como servicios. 

Todos estos elementos recaerán con fuerza en las negociaciones paritarias de 2012, en las cuales se ve como un imposible el tope del 18% que el gobierno propuso a las demandas sindicales.

El malhumor ciudadano que viene
 

Pero la escalada de subas es incesante: 

Desde el 29/11, los taxis en la capital federal incrementarán sus tarifas 26%. 

Los aumentos de alimentos, bebidas, artículos de limpieza e higiene personal siguen su marcha ascendente sin pausa. 

La clase media también se verá golpeada por el aumento promedio del 8% de los operadores de TV paga Cablevisión, DirecTV y Telecentro. 

Otro aumento en la educación privada el cual será hasta un 5% en marzo próximo. Al que habrá que adicionarle el que salga de las negociaciones paritarias en los salarios de los docentes para 2012 y que ya está siendo cobrado por muchos colegios en la matrícula. 

No podía faltar el incremento de las cuotas de la medicina prepaga. En diciembre 2011 habrá una suba del 9,5% y ya se anunció un 5,5% en febrero próximo. 

El aumento del ABL en la capital del país llega hasta el 300% e incidirá fuertemente en el costo que pagan los inquilinos ya que ese gasto lo tienen incorporado al contrato de alquiler en casi el 100% de los casos. 

Daniel Scioli no se quedó atrás y ya se aprobaron incrementos fuertes en patentes, ingresos brutos e inmobiliarios y rurales bonaerenses. 

En conclusión: 

El ‘Tomo I’, “La gran mentira”, llega a su fin, con

> las cuentas fiscales que financiaba el Banco Central y la ANSeS, ahora agotadas;

> un déficit energético insólito para un país que en los años '90, que no fueron tan malditos, llegó a autobastecerse, debiendo tener ahora que importar lo que antes se exportaba;

> una inflación que no solo hace estragos en los que menos tienen sino que también se comió la competitividad del tipo de cambio.

Con control de cambios, una dolarización sin freno, una fuga incesante de capitales y un retiro de depósitos en dólares que desde 31/10 al 18/11 alcanzó al 16% de los fondos bancarios (US$ 2.362 millones), con reservas mermadas y sin stock de libre disponibilidad; el panorama para 2012 es sombrío, preocupante.
 

En nada de todo esto que saltó, para sorpresa de muchos y con el conocimiento de que iba a ocurrir de otros, tiene culpa la situación de la crisis internacional. 

Recién ahora se presentan sucesos externos que podría complicar aún más la delicada situación interna, como es la desaceleración de la economía brasileña, la devaluación del real y contracción del crecimiento chino por la crisis que sufren USA y Europa. A lo cual hay que sumarle la caída del precio de la soja a su nivel más bajo desde octubre 2010.  

Los tiempos de la abundancia han llegado a su término, la escasez es la nueva protagonista y esta es impiadosa. 

El aumento del gasto, las remuneraciones y el consumo serían la receta para estos nuevos tiempos; pero estos fueron utilizados inapropiadamente y en extenso cuando sobraban los recursos. Ahora hay que asumir las consecuencias y el costo político que esto conlleva.